Recibiendo las Promesas de Dios
(English Translation)
--de Julian Gamboa


"Porque todas las promesas de Dios son en Él sí, y amén."--2 Cor. 1:20

"Porque Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio." --2 Tim. 1:7

¡Cuántas veces nos rendimos sin pelear, sin intentar salir adelante y dar la cara a los problemas que nos presenta la vida! No podemos ocultar nuestro miedo, y nos volvemos atrás, como el pueblo de Israel, el cual no veía otra solución que la de volverse a Egipto y olvidarse de Dios. Recordemos que Egipto, en este contexto, representa el mundo, el pecado.

El pueblo de Israel no creía que Dios estaba con ellos, que Dios iba a pelear por ellos. A veces permitimos que el miedo y la incredulidad nos venzan. Dios les había mostrado milagros y prodigios al abrir el Mar Rojo para que pasaran, y pasaran en seco; los había librado de otros pueblos por donde pasaron--y, de pronto, les sobrecoge el temor. Le ocurrió al profeta Elías, que venció a 400 profetas de Baal, y después huyó amenazado por la reina.

Dios es más poderoso que los cananeos y los egipcios de nuestras vidas. Los Israelitas no tuvieron que desenvainar ninguna espada contra Egipto para vencerlos. Dios lo hizo por ellos. Dios es más poderoso que todos los pueblos de la tierra.

Las ciudades de Canaán estaban fortificadas, pero Dios les había dicho que Él pelearía sus batallas, que Él iría delante de ellos. Tenían la promesa de DIOS.

Al retroceder y volverse atrás, demonstraron que ellos pensaban que Dios no cumpliría su palabra, y que Dios no tenía en realidad poder suficiente para darles la tierra que fluía leche y miel--haciendo de Dios un mentiroso.

Vemos a Caleb levantarse y hacer callar a la congregación, invitándoles a cobrar ánimo y actuar, yendo a tomar posesión de la tierra prometida, porque Caleb creía y confiaba en Dios. Sólo Josué le apoyó [lo que demuestra que la mayoría no siempre tiene la razón].

Josué y Caleb profetizaron la victoria con los ojos puestos en Dios, no confiando en sus propias fuerzas, sino en las de Dios. ¡Con qué seguridad y confianza habló Caleb!--seguro del Todopoderoso Dios, no importándole los gigantes, las murallas, y los ejércitos [grandes problemas y dificultades]a los que se iba a enfrentar; por muy grandes que fueran, Dios los iba a vencer por él.

Sigamos adelante, enfrentando y venciendo a los Gigantes que se levantan delante de nosotros. Algunos de los gigantes que tenemos que vencer son: la cobardía, la incredulidad, la falta de fe, el desánimo, el desaliento, la falta de trabajo, la pereza, el orgullo, el egoísmo, la vanagloria, el chisme, la infidelidad, y la rebeldía.

Dios está con nosotros. Como Él prometió a los Israelitas entonces, Él ha prometido estar con nosotros todos los días de nuestra vida [si no le abandonamos nosotros a Él]. Peleemos la buena batalla para alcanzar La Tierra Prometida, La Nueva Jerusalén. Nos queda poco tiempo para alcanzarla; no hagamos como el pueblo de Israel, que se volvió atrás.

Números 13:17-33

No caminemos por vista, sino por fe.

--Edited by Daysounds

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Updated December 10, 2006